Saturday, January 17, 2015

Mi querida Ena

Yo valgo callampa

no así mi querido Instituto Nacional.
No tengo corbata, no tengo educación, no tengo viajes pagados,
ni siquiera me ausento de la Comisión de educación,
no tengo acciones de la SQM, ni cinturón de seguridad,
no tengo pega ni rol alguno,
no tengo ná.

Ni libertad incondicional, ni Fuerza Pública, no boleteo,
no tengo royalty, no me van a visitar a Punta Peuco,
no me junto con mis colegas en el Marriot a copuchar,
ni siquiera litio (pa'l bocio y/o la artritis galopante de mi corcel)
no tengo yatch en niúyorK,
no tengo ná.

As a matter of fact, whenever we both
-velocirapturis darwiniana und Ich- pasamos raudos enfrentes
de la HH. FF. norte, sita en Los militares,
a escasas dos pedaleadas de mi guarida, ni nos pescan,
even if mine horse apreta los pedales y nos ronceamos,
endelantitos de la nueva sucursal de CNN, Radio Bío Bío
y otros medii comunicationem minorem distacandii,
ni aún los reporteros esos, que ya están hechando raíces debajitito del árbol sombrífero,
ni menos nos invitan a prestarles
diclarationem enfrentes de los HH. SS. de la Fiscalía.
BREF, nos dos sí que valimos cayampa, y
no tenimos ná

Ni suite presidenciabele, que se la agarró primeros la ricura
de la A Molina quien, junto al respetabilísimo J Tarud y
sus honorables sirvientes, RMM y VD, desde CNN, Atalanta,
se separan para una breve pausa comercial ("no me cambie el canal, plis, 
que tenimos que venderles alguna huevá de los financistas"), porque really,
no tenimos ná

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R,
el incontablefobia,
mi velocirapturus, con quien tuvimos el honor de ser los últimos finalistas del
¿París? - ¿Dakar? (Ahónde estarán esos sitios patrimoniales?)

Mi hijo Lucas

Wednesday, January 14, 2015

Pobeshito H_ _O BRAVO

¡Lloriquea y está taan compungido!
Razón tiene, ¡válganme Dios y Lucifer! Que la indemnización que le dispusieron, snif, snif no le alcanza ni pa’los remedios anti-estréss, anti-gordura (que es notoria en esa fachada de bulldog desahuciado, sus mofletes colgantes) que nos querer presentárnosles.
Re-sumen (lucas, melones, paltones, guita-rra pa’ llorar las penas, el poveretto, qué pena que me das, vení, vení, que detrás de ese árbol te voy a_a_coger, por incestuoso, ingenioso –upsa, no, tan INGENUO que saliste, gil, quéslo que querrás decir, que veinte años jodidamente laburando pa’tus patrones, y no cachastes nadita de nada y, pior, no los denunciastes a su debido y obligado lapso, estos ilícitos fragrantes, que ahorita recién te venís a recordarte, ¿que te creís que a la gente toitito se les olvida en tres segundos?
LOCO, Loco, loco…
Y es efímera la igualdad, que…
Yap, para calmar los retorcijones de risa y de hambre, de la rabia negra que me dan tus estúpidos argumentos, sin hablar de tus patrones, de la friolera de guita en medio de todas estas inocentes palomas, que nunca, nunca, que se lo juro por mi taita dios, me le han cometido ningunita infraxión, que me voy a cosinarme dos vienesas con arró.

R, ahoriticas melancólico y hueón.

Sunday, January 11, 2015

L'humour est immortel

Wolinsky c'est moi

Sucursal del Parque Kruger

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À Santiago. A mil. Shili.
R

Friday, January 09, 2015

Imagen y sonido pero al vesre

Subj: Revisitamos das mitteZentrum, ¿y qué jué?
Domingo, pasadas ya la canícula y los reflejos edificantes que marean a mi velociraptor, quien me impulsó a re-to-mar es-tos ver-sí-culos (no pun intended, whatsoever, mine dearest female followers), moralizantes y constructores de civilidades.
Si puis, bajamos raudos la ½ maratón que nos distancia de la plaza de la Constitución en el récortiempodeveintisieteminutosymedio (¿Cuánto se demoraron en leer ese neologismo?
Se imaginaron que llegaríamos exhaustos al evento, buy WRONG, WRONG as almost ever, apenititas se me le saltaba el recosido chucarón).
Bref, ya sentados en segunda fila, y con la extrema suerte de tener endelantes a Carmen, garantizando excelente cobertura (no, no hablo de hacer mazapanes, sino de “coverage”, una posición que te garantiza la vista ininterrumpida por una cabezota o alguno de esos cobertores de pelada tan de moda entre nuestros adolescentes-y-ya-no-tanto) de todo el anhelado concierto con paneos de lado a lado opuesto y revenidas hasta las manoplas del dire.
Ya, me estoy adelantando un poquitico, falta aún relatarles un par de anecdoticas, las que fueron:
a- La entrada al campo de Marte.Que cuando el velociraptor pretendió traspasar las barreras anti-papales, se nos acercó un fornido guardia, de harta señalización-de-ser-parte-de-la-guardia-personal-de-la-organization-surtido, y nos susurra, a ambos cuatro oídos, “Non est possibele, directrarum eventii comunicarnos que questa ser mala idea por negatibele calificarniii este magnificum-cum-laude sussodichulim espectáculo callejero (vulgo, le baja el pelo al espectáculo)”. Torcimos ambos ambas cabezas, el velociraptimus y el presentiquevousparleque, nos miramos ambos a cuatro ojos y pensámosnos, al unísonos, “ Guácale, readondes vinimos a caer ”. Bref, le tuve que ponerle las esposas, con un brieve pensamiento hacia la mía, la auténtica, la Maga, la, bueh… Retomo la idea, que el dulce y a veces chúcaro bípedo corcel, lo tuve que maniatar a la reja, y ni siquieras del lado protegido, que eso tambiénbeles quitábable clase al eventum. Pero todo siempre es pa’mejor, que tuvo un punto fijo a su lado, durante toodo el concierto, un paqueli que le daba, a ratos, pienso (del verbo heno, no del verbo pensar) y, a otros ratos, caricias no a contrapelo, que eso sempiternamente le ha erizado a mi corcel los estribos.
b- Los servicios higiénicos. O, de cómo se cumplían las directrices de la Sra. Carmen, very.politely.speaking, my anxious crowd. Cuando me bajaron las ganas de una corta, me dirigíle a los meaderos, una carpa evéntica ocultando los baños químicos. Esperé un poco, loreando cuál pudiera estar empty, y finalmente, escogiendo la última, estando ésta a escuras, como señal de que pudiérale estar innocupied. Entré tímidamente, cerré la puértica esperanto que lux illuminasem mais niente, boca de lobo. Meinem cellularem bijna sim pillem, traté de achuntarle al hoyitum sin dejar la muestra delatora en mis pantalones. Finiquitado el trance aquel, acérqueme a otro guardia pretoriano y “¡ Merdem, otra vez el grupo electrógenum, yo les dije a estos huev… que no jueran tan cagad… en la potencia real…! Alejosem murmurandis.
c- Haciendo hora. De vuelta ya en el balcón principal del amphiteatro, debí hacer hora, tres cuartos de hora, hasta que se hiciera sombra y comenzaran a salirle, a cuentagotas, los gladiadores a la arena. Aquí ya yo dime cuenta que este pallasada sería genial, no más ver la esbelta figura y rostro de c/u de ellos. El primer violín, finiquitado el ajuste del La de todos los instrumentitos e instrumentotes, pasóle la batutix al eminentem directorem orchestrarum, M. le compositeur Tan Dun.
d- Del concierto en sí.  –Si menor sostenido, subiendo el volumen y asustadoramente in crescendo–, bailándolem el foco de atención entre la pantaya de fondo y la source of emitted sounds, no sabiendo con certeza si el protagonista del drama era la música o la peli para la cual esta había sido compuesta, ya que el dire la havía compuesto, valga la redundancia, que no sé en que pila de libros está mi Diccionario de ideas afines, para tres afamadas producciones cinemátográficas, entre las cuales cabe mensionar El tigre y el dragón, Héroe, entre otras… Bueno, el resto del concierto lo habrán, seguramente, leído en las reseñas culturales del Mercurio o de La Tercera, extrañamente, querer quitarler los privilegios al primer de los medii comunicationem mencionados.
e- Un estracto del show pirotécnico-musical-visual asistido va, a continuación: 
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Sunday, January 06, 2013

Conservación del patrimonio

Circus OK, El Parrón, etc. en Providencia

Saturday, December 15, 2012

Lucas se graduó

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Friday, November 23, 2012

Animitas hay

también a la vera de los caminos, caminos largos y sauces allí donde agua pasa.

“Queltehues” pero gordos y más gritones, molinos de viento nuevos y aherrumbrados para regar hay, más avestruces, dodóes negroblancopintos paseando, me gusta sus cielos abiertos, adornados con mi Orión, estrella Polar y Cruz del sur. Chivos barbudos y pelados hay, el mismo frío y el mismo calor.
Las mismas siembras y secanos, la rotación de los cultivos, las uvas bien derechitas, las bandadas de aves bailando, todo eso hay.
Sólo me faltan los espantapájaros, la gente a caballo de sus bicicletas y las conversaciones quedas.

Los obreros a pleno sol, la fibra óptica y todos con su celular, su “Airtime” vendido en cualquier quiosco, sólo que de wifi gratos ni hablar.
“Mi país es igualito –al contarlo se maravillan- hasta leones tenemos, pero sólo bajan de la montaña cuando el hielo les aleja la comida, jes seir”

Sí pues, estamos en el mismo paralelo y compartimos los aromos y espinos y cipreses y eucaliptos (con bellotas alargadas), la lavanda y la menta aprecian estas lluvias abundantes y este sofocante calor.
Los mismos obreros al sol achicharrados, el ejército de Salvación repartiendo viandas, pero ustedes son muchos más que nosotros y vuestro cociente riqueza/extrema pobreza es espantosamente mayor,
Yes my Lord!

Asimismo despreciamos ambos a nuestros vecinos bolivianos y somalíes con sus callejones de comida peruana y sus Somalilands amenazantes donde pasean erguidos barbudos descalzos con turbantes, oscuras túnicas ocultando sus mujeres, sus Chinatowns incomprensiblemente baratos, viniendo estos extranjeros vecinos y de lejos para deslomarse trabajando y trabajando.
Algunos pocos locales y misionarios los entienden, los apoyan y los aman.

Vivamus im Pacem

Sueños



Sueño que estamos en el sur, en una cabaña cálida, cerca del agua y anochece.
-Maga, descansemos, basta de s’émerveiller, mañana seguimos.
Cenamos la puesta del sol, me ocupo de las brasas y del bajativo.
Dormidos profundos, quizás tomados de la mano, tiembla. Tiembla fuerte, ahora.

-Maga, sal, destraba la puerta, ya voy.
Pero me quedo enredado en las sábanas y ya todo se mueve, se mece todo tan fuerte. Atrapado.
No puedo salir de la cama, ni ella escucharme. 
El ruido, todo baila, ni puedo acercarme a un pilar.
Angustia.

Despierto. Estamos pasando sobre esos ranurados del pavimento que remecen hasta los buses más fuertes, para despertar a los conductores. Lo consiguieron.
Es plena noche, estaba muy cómodamente apuntalado por dos asientos entre Beaufort West y Bloemfontein, plena sabana recta e interminable.

En el otro sueño, después, estaba rodeado por estos guerreros altos, afilados ellos y sus lanzas y sus jirafas y sus rinocerontes puntiagudos como un corvo, ellos examinándome.
Detrás, una vasta colección de sus mujeres, coloridas, semidesnudas unas, otras amamantando a esos críos tan lindos y sonrientes, siempre. Aquí la tengo, me digo, esta es la foto perfecta, buen balance de distancia, primer plano, luz rasante, guauu.

¿Qué hago? Se acercan.
Cruel dilema.
-         Si sonríes con calma, te pierdes la foto y cagaste.
-         Si desenfundo la cámara y hago los ajustes, podría ser, pero tengo tres segundos, a lo más.

O séea, -como dicen allá.
- Si sonrío, tengo un millón de amigos, pero cero foto.
- Si me sacan la cresta por mirón, ¿cómo publico la foto?

Monday, November 19, 2012

Cabo de Buena Esperanza
















Cape Town

 De lo poco que he visto y que me haya atrevido a mostrar, despues de todo lo daingerousa que era la custion, ahorita les cuento, cuando duerma un poco.




 .

El tren




























Largo, dos locomotoras, lento a morir, poco ocupado. Blancos pocos, todos marginales; los demás ocupantes originarios, elegantes. educados, desde el jefe del hasta hasta el cocinero/a.

Son curiosos, preguntan, sonríen, delgados los jóvenes, hay poca gorda de esas elefantiásicas. Críos juguetones inquietos con peinados imposibles se pasean sin ninguna restricción por el vagón.
Calor, conversa, se apea uno en cada estación, calma chicha y sueño. Perfecto.
Pasan anunciando cosas imposibles, mas ya saben que yo prefiero las morenas (cervezas) y me muestran las minas (diamantinas).

¿La salida de Johannesburgo?
Shantytowns, bidonvilles, villas miseria y suburbios fabriles. Lentamente un paisaje entre Los Vilos y Chillán, a veces marcados con esos hormigueros del Mato Grosso y el ganado Brahma, con un poco de Hereford y ovejas, chivos, caballos pastando, campos enormes sembrados y en barbecho. Todo familiar.
Noche. Todos duermen salvo los chiquillos y sus mamàs (pocos padres).

Warrenton, listo: cambié de pasillo fumador y encontré a Razeed, de Cape Town. Ofreció dejarme en el camping de Belleville, que encontré en Santiago pero no anoté su dirección y ahora imposible el acceso a internet: la útima wifi fue en Camp den Berg, a la salida del parque Kruger. Todo eso antecidido y predecido de la retahila de advertencias de lo daingerouz que es todo, incluyendo ciudades que ya me habín santificado.

Kimberley. Su lagoon llena de flamencos y su hoyo más grande del mundo de tanto sacar diamentes, comenta el gringo que vive allí. El resto de su plática es incomprensible y sólo sonrío y repito las últimas sílabas: funciona. Funciona a medias con una negra expansiva que al final me pide que le compre una cerveza -sólo atino a darle la que recién compré. Me aferro a los últimos rand que cambié.
¿Los precios? Aún con los debidos recargos por estar a bordo, todo sale más barato y sabroso que en mi Unimarc. La cena: un beef stew con "pap", una especie de puré blanco entre la chuchoca y la yuca, sabrosa, muy sabrosa. Ensalada y sidra fresca. La cuenta: 3 lucas.

Amanece. Le agradezco a Razeed que me haya invitado a su vagón. El mío se llenó de bochincheros buscando tequila.
Estepa, mesetas a lo lejos, pastos, ovejas y nubes, todo a lo lejos, muy abierto el espacio.

Hasta aquí llevaba contadas 3 bicicletas: se triplicó la cuenta, algunos campesinos, obreros agrícolas las usan, cerca de los pueblos. Pero sobre todo, gente caminando a buen tranco ¿Será que también las bicis son peligrosas?

Lainsburg, 1971: Razeed me muestra un gran cementerio, uno de tantos que veré, ordenados, aplilados otros, judíos, hermosos o tristes. Se rompió una gran represa y todo el pueblo muerió ahogado, salvo la familia del cura que tenía su casa en lo alto del cerro, sola.

Hace calor, en ciudad del Cabo dejó de llover. El jefe del tren me advierte que no ande allá solo.

Cuatro túneles y viñedos por doquier. Pasán súbito los guardias cerrando las persianas, el tran va lento expectante. Están quemando las viñas y tirando piedras al tren.

Vuelven los bidonvilles y hay grandes jacarandáes, bouganvillas y araucarias.

R